El presente volumen ofrece la primera edición crítica de la descripción de la ciudad de Verona escrita en latín por el jurisconsulto y cronista local Torello Saraina y publicada en 1540. La obra de Saraina, responde, desde el punto de vista estructural al modelo de laudatio urbis establecido por Quintiliano. Tal topos fue modificado en sentido cristiano en la Edad Media. No es hasta 1405, con la Laudatio Florentinae Vrbis de Leonardo Bruni, que la antigua preceptiva vuelve con renovado brío a ensalzar a la ciudad laica. Máximos representantes de esta nueva actitud son, en el humanismo italiano del siglo XV, Poggio Bracciolini y Flavio Biondo, en sus sendas descripciones de Roma. En la estela de Biondo, considerado como verdadero padre de la arqueología clásica, Saraina asume claramente la estructura de la laudatio urbis al comienzo de su obra cuando cita entre los timbres de gloria de las ciudades "sus orígenes, siempre que sean preclaros y antiguos, la grandeza de sus edificios, y finalmente los nombres e invenciones de sus hombres ilustres" (cf. I 13-5). La disposición de los libros en que se divide la obra sigue ese mismo orden. Ésta fue escrita en forma de diálogo, cuyos interlocutores son, además de Saraina, algunos sabios y doctos personajes pertenecientes a nobles y ricas familias veronesas, quienes recorren en varias jornadas la ciudad, desplegando una amable erudición junto al pintor y amante de las antigüedades (arqueólogo) Giovanni Carotto (1488-1566), a quien se deben las 30 láminas grabadas en xilografía que ilustran el libro y que forman parte de la presente edición. Nos encontramos ante uno de los más bellos libros del siglo XVI, por la abundancia, calidad y el gran tamaño de las láminas de Giovanni Carotto, quien, tanto en la ficción dialogada de Saraina como en la realidad, buscó inmortalizar lo que quedaba de la antigüedad de su ciudad, Verona, a través del grabado.
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