Juan de Verzosa es uno de los escritores más interesantes de los que conforman el humanismo hispano-latino del siglo XVI. Nació a finales de 1522 o principios de 1523, en Zaragoza, donde hizo sus primeros estudios. Ya con dieciséis años marchó a París para completar su formación. Entre 1542 y 1546 vivió en Lovaina, siendo profesor de griego.
Gracias a sus conocimientos de idiomas, fue requerido para la Dieta de Ratisbona de 1546. A partir de ese año dejó la tarea docente y pasó al servicio diplomático imperial. En primer lugar fue secretario de Diego Hurtado de Mendoza, que era embajador de Carlos V en Trento y a continuación lo fue en Roma. Después pasó al servicio de Gonzalo Pérez, primero secretario particular de Felipe II y luego su Secretario de Estado. Con este servicio Verzosa residió en Londres, Bruselas y Roma. Finalmente, el servicio a Francisco de Vargas, embajador español ante la Santa Sede, lo estableció en la Urbe desde 1559 hasta su muerte en 1574. En 1562 Felipe II erigió en Roma un Archivo para la documentación referente a las relaciones del Vaticano con sus reinos, y puso a su frente a Juan de Verzosa. Su conocimiento del mundo social, político y literario, hicieron del aragonés un valorado agente e informador del Rey y de su Embajada.
Las Epístolas latinas en verso de Juan de Verzosa se enmarcan en el resurgir de la epístola de inspiración horaciana, que tuvo su vigencia también en las literaturas vernáculas y que abrió paso al moderno género del ensayo. Están dedicadas a más de un centenar de personajes de su tiempo, desde los protagonistas de la historia (nobles, embajadores, cardenales) hasta los amigos de trato cotidiano del autor. En ellas se nos retrata la sociedad de su época, en especial la Roma de los años 1560, de manera viva y muchas veces crítica. El autor no nos oculta sus pensamientos y sentimientos más íntimos, para transmitirnos su mensaje: los valores que ya Horacio, su modelo literario, puso en sus versos.
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