In memoriam


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  Luis Charlo Brea (1938-2012)

Catedrático de Filología Latina

     de la Universidad de Cádiz


              Luis Charlo Brea, Catedrático de Filología Latina de la Universidad de Cádiz, uno de los profesores más preciados y queridos no ya de nuestra universidad, sino de toda España. Jubilado en el curso 2008-2009, en el momento de su fallecimiento estaba contratado como profesor emérito en la Facultad de Filosofía y Letras. En sus más de treinta años como profesor de Filología Latina de la UCA, Luis Charlo desarrolló una brillante labor docente, que recordarán con cariño siempre todos aquellos que tuvieron la suerte de pasar por sus clases. Su sonora e inconfundible voz se ha convertido en un mito en nuestras aulas y ha contribuido sobremanera a la formación de numerosos latinistas que ejercen actualmente en la Universidad o en la Enseñanza Secundaria. Como investigador el profesor Charlo Brea ha sido un reconocido medievalista con numerosas aportaciones en congresos y revistas especializadas y con obras publicadas en el extranjero en colecciones tan importantes como la prestigiosa colección belga Corpus Christianorum. Continuatio Mediaeualis, donde ha aparecido su Chronica Latina Regum Castellae. El campo del Latín Humanístico ha sido también objeto de numerosos estudios suyos. Entre ellos cabe destacar el de Levino Torrencio. Correspondencia con Benito Arias Montano y el de Poesías latinas del doctor Duarte Núnez de Acosta que sacó a la luz dentro de los estudios que realizó con buen hijo de la provincia de Cádiz. A sus numerosos y acreditados trabajos científicos el profesor Luis Charlo Brea ha unido también su condición de consumado maestro en la dirección de diversas tesis doctorales en sus campos de especialización. En el campo de la gestión universitaria el profesor Charlo Brea se caracterizó siempre por su total entrega desde los numerosos puestos que ha ocupado (secretario de la Facultad, vicedecano, miembro del Claustro, miembro de la Comisión de Estatutos, etc.). En el Departamento de Filología Clásica ha sido referencia constante para todos sus compañeros y uno de los pilares más sólidos en la titulación, en los grupos y proyectos de investigación, en la organización de jornadas y congresos, en la edición de publicaciones científicas, etc. En el ámbito de la gestión universitaria ha destacado también la labor del profesor Luis Charlo Brea tanto en la Sociedad Española de Estudios Clásicos como en la Sociedad de Estudios Latinos: si en la primera han sido muchos los años en los que trabajó con tesón dentro de la Junta Directiva de la Delegación Gaditana desde su fundación hasta nuestros días, en la segunda no cabe pasar por alto el largo y fructífero período (1998-2002) durante el que nuestro colega y amigo formó parte de la Junta Nacional como representante de la circunscripción territorial de Andalucía, Canarias, Ceuta y Melilla. Pero, por encima de su brillante trayectoria en el campo de la docencia, de la investigación o de la gestión, Luis Charlo Brea ha sido ante todo Luis, el amigo bueno y entrañable a quien todos los miembros del Departamento de Filología Clásica tendremos siempre en nuestro corazón.



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  José Guillermo Montes Cala (1960-2014)

Catedrático de Filología Griega

     de la Universidad de Cádiz


 

             José Guillermo Montes Cala, Catedrático de Filología Griega de la Universidad de Cádiz  -Guillermo, como le llamábamos todos los amigos-, nacido en Cádiz en 1960, realizó en la Universidad de Cádiz sus estudios, aunque terminó su licenciatura en Filología Clásica en la Universidad de Sevilla en 1982 con el número uno de su promoción y un magnífico expediente académico. En esa misma universidad realizó su tesis de licenciatura y su tesis doctoral, bajo la dirección del Dr. Máximo Brioso, Catedrático de Filología Griega, en 1983 y 1987, respectivamente. Tras un año como Profesor Ayudante en la Universidad de Sevilla, su vida académica se fusionó desde el 1 de octubre de 1983 con la Universidad de Cádiz. En ella ganaría la plaza de Profesor Titular de Universidad en 1989 y la de Catedrático de Universidad en 2010. En el momento de su fallecimiento ocupaba el cargo de Director del Departamento de Filología Clásica de la UCA, en cuya especialidad ha jugado un papel de la máxima importancia desde su creación en el curso 1987-1988. De hecho es del todo imposible concebir la implantación y posterior desarrollo de esos estudios en Cádiz sin su valiosa colaboración. En el plano de la investigación Guillermo era un consumado y brillante especialista en poesía griega de las épocas helenística e imperial, en poesía griega anterior al helenismo, en tradición clásica y en la literatura neogriega. En la mente de todos quedarán para siempre su espléndida edición, traducción y estudio de la Hécale de Calímaco, sus magníficos trabajos sobre Teócrito, Trifiodoro, Plutarco… sus inigualables estudios sobre Miguel Jerónimo Ledesma o sobre Fernando de Herrera… o sus bellas traducciones de Hero y Leandro de Museo o del Autorretrato en lenguaje oral de Odysseas Elytis. Pero su valía científica fue más allá de sus innumerables trabajos. Guillermo formó una auténtica escuela en la UCA en todo ese tipo de estudios, escuela con tan espléndidos discípulos como don Rafael Gallé Cejudo, don Manuel Sánchez Ortiz de Landaluce o don Tomás Silva Sánchez. Y no sólo eso. Guillermo contribuyó a la creación de la Delegación Gaditana de la Sociedad Española de Estudios Clásicos, en cuyo seno era en estos momentos y fue durante muchos años Vicepresidente, codirigiendo y participando en todas sus innumerables actividades científicas. El reconocimiento externo de la trayectoria científica y académica de Guillermo no podía haber sido mejor: además de contar con cuatro sexenios de investigación, de haber dirigido importantes proyectos de investigación nacionales, de haber impartido conferencias en numerosas universidades españolas y extranjeras, formaba parte de la Comisión Nacional de Acreditación de Catedráticos de Universidad de la ANECA. Pero por encima de todo Guillermo era una magnífica persona, un amigo cabal y divertido, con ese fino ingenio natural de los gaditanos…. Y a su lado –hasta el último momento- María de la Paz, una magnífica mujer hecha a la medida de ese gran hombre que las injustas Parcas nos acaban de arrebatar cuando todavía contaba cincuenta y tres años…

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